Lindux, 25 de julio de 1813

Vuelo aéreo de 2014
Vuelo aéreo de 2014

Sir Lowry Cole fue el encargado de coordinar la vigilancia del paso de Ibañeta desde Lindux, la montaña en la que nos encontramos. El 25 de julio de 1813 fue el protagonista del ataque principal de las tropas francesas, cuyo objetivo era socorrer a la estratégica ciudad de Pamplona (en manos francesas, y sitiada por los aliados anglo-hispano-portugueses).

El relato de los propios participantes en aquella jornada crucial, recogidos en la obra de Beatson, nos informa de primera mano de los hechos que inclinaron la guerra hacia el lado de los aliados cuando repelieron el primer ataque sorpresa francés. Esto les permitió resistir en los Pirineos el tiempo suficiente para que toda la armada pudiera organizar las defensas:

“En Espinal, Ross estaba a dos millas y media por sendero de montaña del paso de Menditxuri y a unas 5 millas de Lindux. Espinal estaba a 5 millas del puerto de Ibañeta y a cerca de 10 de la posición avanzada de Byngs, en Leitzar-Ateka [posición adelantada en el paso del camino alto a San Juan de Pie de Puerto]”.

Durante la noche del 24-25 de julio, Sir Lowry Cole recibió un informe de Byng que afirmaba que esperaba ser atacado a la siguiente mañana. Imediatamente, ordenó a la brigada de Ross que se moviera al amanecer hasta Menditxuri para reforzar el ala izquierda de Byng y protegiera sus comunicaciones con Campbell. Las brigadas de Anson y Stubbs debían ir a Espinal. Ross fue informado por un español de que los puestos avanzados serían atacados, por lo que se aseguró guías e hizo todos los preparativos para subir a las montañas.

El avance simultáneo de las dos columnas de Soult comenzó a las 4 de la mañana del día 25 de julio.

[…] No fue hasta las 6 a.m. que los franceses alcanzan las pendientes norte de Leitzar-Ateka, donde la línea de Byng estaba fuertemente posicionada y bien resguardada entre las rocas. La avanzadilla de la Guardia francesa atacó con virulencia, durando el ataque cuatro horas. A pesar de todas las acometidas contra el centro y los flancos, los aliados mantuvieron sus posiciones con comparativamente pocas pérdidas, y en torno a las 10 a.m. los franceses, que tuvieron fuertes pérdidas, cesaron en sus ataques. […]

La posición británica se eligió hábilmente. El terreno enfrente estaba perfectamente abierto, su altura tiene buen punto de vista, mando y fuego, y las pendientes de roca ofrecen excelente cobertura para los defensores, mientras que en ambos flancos profundos barrancos a Este y Oeste estrechan el espacio desde el que los franceses podían atacar de frente.[…]

 

En inferioridad ante los franceses

Batalla de Roncesvalles
Batalla de Roncesvalles

Sir Lowry Cole, después de que su división se puso en movimiento, fue directamente hasta la posición de Byng, donde llegó a las 10 de la mañana. Se encontró a las tropas de Byng luchando en clara inferioridad numérica. Temiento ver sobrepasado su flanco por Orbaizeta, envió nuevas órdenes a Anson para que fuera a través de la fundición y reforzara el batallón español que estaba allí.

También avisó a Stubbs para que tomara posiciones en el puerto de Ibañeta y llevara ayuda a los puestos de Byng en Lindux. Sin embargo, al poco tiempo, recibió noticias de Cole sobre el avance de una fuerte columna de Reille que, a través del Meatze, marchaba a toda velocidad hacia Lindux. Inmediatamente, envió una contraorden a Anson, mandándole a asistir a Ross y yendo él mismo hacia Lindux.

Ross, dejando al 23 de Fusileros en el campamento cerca de Espinal, había iniciado esa madrugada el ascenso a las alturas de Menditxuri. La pista que serpentea hasta el paso era estrecha y complicada, ya que estaba bloqueada por árboles caídos. El general, a la cabeza de la columna, no llegó hasta las 7 de la mañana. Toda la posición tenía la apariencia de una perfecta calma. Los hombres del campamento del Coronel Campbell estaban desvestidos, como pudimos ver por el catalejo. Ross, entonces fue hasta el piquete español en el viejo reducto de Lindux -donde mantenían un mirador bastante destartalado- y después volvió hasta la brigada. Como todo, parecía en calma, el General mandó al 23 levantar el campamento y subir con el equipaje y provisiones, y a la brigada acamparla en una plataforma cerca de un manantial. Pero justo, cuando la señal se iba a dar, llegaron informes de que Byng, a 5 millas a través del valle a la derecha, estaba siendo atacado. Ross, entonces, ordenó al 23 venir, trayendo con ellos las mulas con las municiones, y las mulas de reserva con las tortas y el ron. El personal restante en el campamento fue requerido para recoger y empaquetar todo lo que quedase estando preparados para moverse, asegurándose guías del pueblo en el caso de que fueran requeridos por las brigadas de Anson o Stubbs. Su vanguardia, compuesta por las compañías ligeras, fue enviada hacia Lindux, “donde ellos eran, desde la seguridad de la posición, espectadores tranquilos del ataque al general Byng en el flanco derecho”. […]

 

La emboscada

Fue, en ese momento, cuando el sargento de la Compañía de Cazadores Brunswick informó al general Ross de que se podía ver polvo subiendo desde el bosque situado abajo. Además, se podía ver a soldados emboscados franceses abriendo camino a través de los árboles en dirección a Lindux. Ross movilizó al regimiento 20, dejando el ala derecha situada a lo largo de la cresta bajo la colina de Lindux y moviendo el centro y el ala izquierda (tres compañías) y el regimiento de cazadores Brunswick hacia una subida más allá de la cresta. En cuanto lo alcanzaron, recibieron por sorpresa una potente lluvia de fuego de los emboscadores franceses.

Campamento de montaña
Campamento de montaña

Ross ordenó a una companía que los eliminara, y el capitán Tovey giró la suya y condujo a los franceses fuera de la zona boscosa. Al alcanzar el borde del bosque, Tovey estuvo frente a frente con el 6º ligero de los franceses a la cabeza de la división de Foy. Ordenando a su compañía a cargar, Tovey penetró la vanguardia francesa a bayoneta.

“Valientes hombres cayeron con esta arma en ambos bandos”. Foy fue momentaneamente superado. 24 hombres de la compañía de Tovey cayeron, pero con el resto fue capaz de reagrupase con las otras compañías. Estas, ahora bajo las órdenes de Ross, se retiraron, seguidos por los franceses, hacia el ala derecha del 20 formado a lo largo de un estrecho, a la derecha frente a la colina de Lindux, con “densa maleza a cada lado”, así como precipicios con pendiente hacia Valcarlos y hacia el valle del Hayra. Cuando el general y las compañías de avanzada pasaron, el ala derecha del 20 abrió un ” deliberado y mortal fuego” que obligó a los franceses a detenerse. Una y otra vez, Foy atacó con repique de tambores y los oficiales franceses dirigieron con gran gallardía, pero la furiosa bravura fue inútil, el 20 resitió firme e ipertérrito; los franceses caían como fruta madura, y los que conseguían llegar hasta nosotros morían a bayoneta. No se hicieron prisioneros en esta batalla. A pesar de sus esfuerzos, Foy no pudo alcanzar el camino a Lindux. Mientras las compañías del frente se quedaron sin municiones fueron sustituídas por otras de la retaguardia y finalmente el séptimo de fusileros tomó el lugar del 20. […]

 

La llegada de la niebla

Escuadron de highlanders
Escuadron de highlanders

Entonces, una densa niebla subió del valle cubriendo la cresta y Reille decidió no avanzar más ese día. A las 7 p.m. Las dos divisiones y la brigada de vanguardia de Lamartinière -la otra estaba todavía en la retaguardia- acamparon donde estaban. […] Así la llegada de la niebla, cuando lo hizo, fue una suerte para los aliados.

En Lindux no se reanudaron las hostilidades, y ambos bandos se asentaron muy cerca. Los británicos encendieron hogueras y enviaron a los heridos que podían caminar de vuelta a Espinal, recibiendo la brigada de Ross galletas y ron. Pero tan pronto como oscureció lo suficiente para ocultar los movimientos a los centinelas franceses, Cole ordenó que comenzara la retirada. Los piquetes permanecieron en sus posiciones con órdenes de moverse frente a las hogueras, para ser vistos por los centinelas enemigos, y en silencio, la brigada de Ross se retiró. Fue imposible evacuar a todos los heridos:

“Fueron situados junto a las hogueras del campamento, con una carta de recomendación a cada uno recomendándoles para pedir clemencia y ayuda a los franceses, quienes, por su honor, los tratasen como a sus propios heridos.”

Cooper, del Séptimo de fusileros nos cuenta:

“La orden de retirada vino a lo largo de la línea de emboscada con un susurro. Mientras hicimos este movimiento llegamos a un claro del bosque, donde varios de nuestros heridos graves estaban tumbados envuentos en sus mantas. Oyeron el crujido de nuestros pasos y uno de ellos preguntó, ¿qué regimeinto es este?, el séptimo respondimos y continuamos, la retirada fue tan repentina y silencionsa que tuvimos que dejarlos allí en el suelo. La marcha nocturna fue horrible, nuestro camino discurría entre arbustos y piedras y era tan estrecho que sólo cabía un hombre, por lo que nuestro progreso era extremadamente tedioso. Esto emeporaba por la obsoluta oscuridad. La mayoría iban jurando y gruñendo. No es de extrañar pues estábamos agotados y muertos de hambre. […] Hice recuento cuando paramos y sorprendentemente todos los hombres estaban presentes. No fue hasta poco antes del amaecer que llegamos a la carretera de Pamplona. Allí, casi nos habíamos despeñado con el piquete de caballería de la columna de Byng también en plena retirada.”

Infanteria francesa
Infanteria francesa

+Info

  • BEATSON C.B., F.C. (1914) With Wellington in the Pyrenees. Pickie Partners Publishing, p. 95 y ss.
  • VVAA (2013) Guerra de Independencia Española: últimas campañas del norte, 1813-1814. Revista de Historia Militar, Instituto de historia y cultura militar, Año LVII, Núm. Extraordinario I.
  • LARRONDE, C. (2004) Soult et Wellington dans les Pyrénées, 1813-1814: la retraite de sans-souliers. Princi Negre ed.
  • Plano batalla, Roncesvalles: July 25, 1813
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